Inteligencia artificial al más estado TIA, suena a algo repugnante, estúpido y delirante, pero está aquí sin tardar ha venido y se cuela en las redes de todos los aparatos. La cuarta o quinta revolución, no sé para mi la verdadera revolución será cuando mis padres mueran y la vida pare. Pero sé, sin embargo, que cuando mis padres se vayan, la Inteligencia Artificial atacará al mundo con más fuerza y no nos dejará ni tontos ni alelados sino que otro día nos dejará ella misma , como todo va y viene en este vaivén de sentimientos llamado vida.
Tiene gracia la IA y no porque rime con gracia sino porque es en fin una desgracia. ¿Tanto nos ha costado pensar que ya nos hemos cansado de ello? ¿Tanto papiro, revolución científica para acabar dejando nuestro destino en máquinas?
no , yo me niego, a mi que ni me congelen ni me toquen, yo seré polvo como el que queda después de abrasarte el lomo en esta vida sin pausa y con mucha guerra o guerras, desafortunadamente en la que las guerras son sino excusa para tratar a las personas como cosas , como mercancías de me das y te devuelvo , como piezas de ajedrez, mientras la IA se ría amplia en los cibernéticos cerebros achispados de bits y 1 y 0 que para más no dan de tanto gurú de la informática.
es tan antónima y opuesta la vida a ella misma que Coco y su dueño, sin casa se han instalado en pleno centro de la calle, pero a nadie parece importarle ni que no tengan casa ni que su dueño pegue al pobre Coco y Coco, pues está como el dueño amparado por tres yonkis y desamparado por toda una sociedad que le ríe la gracia a la IA y niega el derecho más básico a Coco.
Monstruoso, Coco.

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