Creí haber congelado mi corazón durante tanto tiempo de dolor, sin embargo he debido despistarme en la tarea, nuevas amistades, gente agradable que se va conociendo, y la esperanza que relumbra ha debido devenir derritiendo mi corazón previa y precavidamente congelado. Me pormetí tantas veces no volver a sufrir, que ninguna lágrima volviera a resbalar por mis mejillas azoradas de soledad forzada o consentida me da igual, pero soledad al fin y al cabo, que olvidé congelar mi corazón o quizá lo congele´pero dejé que las amorosas filtraciones hicieran que relumbrara la luz en él: jamás perdí la esperanza.
Hoy siento un dolor sordo de amor negado irrecíprocamente sentido y por tanto otra vez y tantas veces, negado. Supogo que egoísmo es lo que me caracteriza, pero en el fondo no lo creo así, pues me preocupo por los demás, aunque solo mire mi ombligo. De hecho si de los demás me preocupara entenderia que en el fondo soy un desastre que nadie quiere.
Albergué la esperanza de volver a ser querida y me siento querida por un divino amor, el humano se me reisste como se resiste el verano a acampar por esta ciudad de lluvias y vientos , de fríos y sombras.
Lo que más duele es el vacío. el vacío que deja un sinsabor que se ha degustado con amor y pasión y del que no quedan sino rescoldos que calientan mi helado corazón.
Es en este vacío que aflora la tristeza de una mujer vencida ante la realidad: no existe ningún hombre que me ame.
He amado tanto y lo sigo haciendo a pesar de mi corazón helado , congelado para protegerlo de esto que me ha sucedido : desamor, decepción, se desmorona algo el equilibrio por el que tanto lucho, pero ya no importa, por mucho tinte que me ponga en el cabello lacio como mi corazón apagado, las ruedas de tu carro volverán a pisar la joya de mi pecho como dijera Rabindranath Thakub Tagore.
No hago más que engarzar las perlas para que se desengarcen de nuevo, no hago más que coser y coser en cicatrices que duelen, para que se abran en un estallido de dolor e impotente rabia.
Debo ser masoquista, o me debe gustar sentir dolor porque de otra forma no me explico este desamor.
Sin embargo la esperanza ¡oh la esperanza! esa que todo puede y nada es, esa que promete y luego desdice su promesa, esa que lo ve claro para que los nubarroes de la frustración más amarga se ceiernan sobre el corazón ya no helado.
En el fondo me alegro de congelar y descongelar mi corazón, pues así no solo experimento la joya de la alegría sino e golpe del dolor y eso me hará más sabia todavía.
Pero yo no quiero ser sabia, sino savia, con v, esa savia que circula por las plantas, que es su sangre y su verdor, quiero ser un primor y me siento un horror.
Creo que en vez de congelar mi corazón haré que mi sangre sea savia que salve mis venas a punto de rasgarse en dos no por mi afilado sentir, sino por el esfuerzo de la rabia de los puños cerrados que me golpean.
He vuelto a creer en el amor, exponiendo mi débil y recién descongelado corazón al oasis del amor. Pero ha sido eso, una visión, una disparatada visión falsa que sé que conociéndome, se repetirá tantas veces que mis hielos internos son témpanos, pero mi sonrisa exterior, los derrite en una batalla de ser o no ser más shakesperiana o quizá quijotescamente llena de gigantes que no son sino molinos de viento.
Sea como sea sé que las lágrimas internas, las que más duelen y rasgan, volverán a desengarzar mis perlas de amor, y en el fondo sé que caeré una y mil veces contra el frío suelo de la realidad más dura y cementosa, no por ello dejaré de amar, no por ello volveré a congelar mi helado corazón descongelado ya, o esta sensación de frustración a la que ya voy acostumbrándome, no podré dejar de sentirla jamás .
Si algo aprecio es ese divino amor que me sujeta que en la intimidad del silencio le ofrece un caliente y ardiente corazón al descubierto, sin el que no podría sentir , espiritualmente lo que siento.
Cuán difícil es separar lo espiritual de lo mundano ¿no fue a caso el espíritu inventado para sobrellevar el dolor mundano? No lo sé, pero se ciernen las sombras de la tristeza de nuevo en el viento de la realidad que trae consigo.

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