Vuelta de tuerca

He estado en un funeral, el del padre José Ángel y algo he sentido por dentro, algo una pena con ganas de parar esta vorágine de vida , este tirar pa alante donde no llegamos a ningún lado , ni siquiera a ser los primeros. Lejos de ser primera o última o quedarme en medio, deseo cambiar pero no de cara o d ecuerpo o algo así, no mi problema no tiene nada que ver con bótox y ni siquiera sé si es un problema. Estoy cansada. Cansada de ser hipócrita hasta conmigo misma. Sí, me miento y lo hago muy a menudo y duele. Es un dolor que aparece de vez en cuando, siento que me miento a mí misma no ya por no afrontar la realidad sino para retocarla. Sí uso bótox en cuanto a mi interior una especie de bótox o masa de cosméticos internos o no sé ni cómo llamarlo con los que engordo o aflaco mis sentimientos. Y no quiero ni bótox , sino un voto de confianza. Esa confianza que debo a mi sinceridad. lejos de esa sinceridad retoco mi interior sin piedad y eso es peor que cambiar de cara, es forzar un cambio que no quiero que se dé.

Así que he decidido ser sincera harta el hartazgo aunque hasta yo me crea mi propia mentira. No, ya no más mentiras ni bótox de plastilina internos o parches para acallar un grito de sinceridad. Hacía tiempo que no sentía este estallido en mi alma, y ha sido en el funeral del padre José Ángel que he dicho, ¡basta!.

El padre José Ángel, como su nombre indica, es un ángel y creo que su ejemplo de vida me ha hecho ver que maquillo mi interior para quedarme tranquila. ¡Basta! no soy ni tan ecuánime ni sincera conmigo misma como para sonreír internamente , tampoco busco una carcajada estertórea y sempiterna pero un poco de satisfacción interna si a caso.

Y lo peor es que no sé qué hacer, supongo que el primero de los pasos es no maquillar este interno duelo que a veces siento. La tristeza y alegría nos acompañan como dos sentimientos o reflejos o productos de sentimientos pero, creo que hace tiempo que dejé de buscar la felicidad.

La felicidad no existe, es algo hacia lo que tendemos o no como el infinito, ahí está pero hay que tender hacia o inclinarse hacia pero la felicidad es una entelequia mal vendida.

Creo que entendiendo esto me digo una gran verdad y que jamás seré feliz, puedo estar más o menos contenta, o más triste, pero ni siquiera busco la felicidad. Busco ser ecuánime o mejor dicho, ser coherente o sincera conmigo misma, creo que es el principio de toda vida: la sinceridad interna.

En un funeral marcado opr la admiración y cariño, amor que siento hacia el padre José Ángel , algo me ha removido internamente y espero no mentirme de ahora en adelante no mentir a mis adentros para esbozar una falsa sonrisa de contento o una líquida lágrima de incómoda tristeza.

En fin, gracias padre José Ángel por asisitirme y alertarme de la mentira de mi interna vida.

Te quiero

y aquí empieza mi ardua tarea o quizá más sencilla hacia la sinceridad.

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