la muerte

morimos cada día aunque también vivimos.

La vida se agota como en ese reloj de arena en la que los granos de arena representan segundos y el tiempo va haciendo, mediante la gravedad, que caigan.

los legionarios cantan soy el novio d ela muerte, al Cristo de la Buena Muerte y esa fuerza hombruna en gritos apabullantes me desgarra el corazón, que no el alma, que se adentra bien tiesa en los misterios de la eterniddad.

He visto con mis propios ojos amigas que han mirado de frente la muerte y en esa muerte me acuerdo de ellas. Mujeres fuertes, mujeres que daban su corazón al otro.

La muerte siempre está de ronda, le gusta ir de ronda a la muerte, pero sé que el día que me encuentre salvaré mi alma como ese escudo que salvó el legionario y en mi pecho encontrarán ese corazón sin latir que tanto ama.

La muerte no es algo que entre en nuestros planes de vida, sin embargo está en ese reloj arenoso que casi todos evitmos observar.

Más que temer la muerte temo no vivir.

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