Dios está con nosotros, en nuestro corazón. Afortunadamente la Semana Santa es la conmemoración de la pasión de Cristo , el recuerdo en la Cruz.
Me impacta cuando grita Elí, ELí ¿lama sabacta ní? o Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Se me parte el alma.
Es difícil imaginar a Dios , Jesús, humano , pero se hizo humano hasta en esta expresión. No sólo le arrancaron el manto, sino que le arrancaron la condición divina , se la arrancamos, para olvidarnos de esas monedas o culpa que vendieron a Jesús o esas envidias o celos o inlcuso el ser humano se deshumanizó para vender a Jesús. Personalmente me siento culpable, pienso en mi futuro en qué será de mí, sin tener en cuenta que como dijo Santa María ¡Hágase!.
Lejos de monedas, de dineros, de casas o de propiedad privada, siento que Dios , Jesús divino después de gritar como humano y desgarrarse hasta los cielos , está conmigo, Y lo siento no ya como el don de la fe, sino como sentimiento que clarea los misterios de Jesús, de Dios en la Tierra.
Dios , Jesús no se ha ido, sólo que ha tenido que hacerse hombre para pecar y por tanto gritar, despojado de Dios , lo que todos habremos de gritar. Supongo que hay un vacío, ante la muerte, pero es pasajero. No soy vidente ni nada que se le parezca, sólo mi fe me hace ver que más allá de la nada existencial, está mi DIos , Dios, Dios amoroso gritando ¡Amáos como yo os amé!
¿Es que tiene que bajar otra vez para que después de 2024 años le creamos? Creerle sí, no de creación sino de creer un poco, de abandonarnos a nosotros mismos y darnos al otro, Dios, el Sábado Santo y todos los días, y noches, horas, minutos, segundos y milésimas de segundo está donde queramos buscarle: en el otro, en nosotros mismos, en cada uno, y en el interior de nuestros marchitos corazones que olvidaron que Dios es amor, y nosotros debemos, no por imerativo categórico, sino más bien por justicia social, ser amor.
Un amor que sea paz, que signifique paz, que, sabiendo que el fin es llegar a Dios, y nuestro grito es un forzado deshumanizado llanto, que nos ha de llevar a Él.
Dios no se ha ido, no nos abandona, ni en guerra ni en paz, ni a las duras ni a las maduras, Dios está en la luz que sobresale tímida bajo el cristal dle vnetanal o por la forzada y artificial luz de la lámpara que alumbra.
Hoy he sujetado una vela, y he cuidado de que no se apagara, se me ha apagado muchas veces, pero he conseguido mantenerla encendida a pesar de los apagones, eso es la fe. Mantener esa esperanza en y para con Dios, mantener la llama viva que arde en nuestro corazón prendido. Un corazón o alma, mejor que es una pequeña vela, pero con el tiempo se convierte en hoguera que quema lo malo y da calor derritiendo el pecado.
Dios está aquí
en el llanto de su madre María
en su grito desgarrado de agonía
Dios trasciende
va más allá
quedándose siempre con el que nada tiene
o nadie se siente
Dios está aquí
en estas manos que escriben,
en esos ojos que leen
en ese querer ver más allá
o querer decir mucho más, quizá
Dios está con quien sufre
Dios está y es uno con quien se duele
jamás nos deja en soledad
Dios habla en el silencio
más eterno de la soledad robada al amor
Dios está aquí
es amor, no se ha ido
porque sólo quienes creemos que volverá
volverá

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