Un silencio atronador rodea las guerras en el mundo y se me antojan como bombazos de individualismo de no querer saber por no sufrir, pero a veces es necesario , creo implicarse un poco o cuando menos sensibilizarse ante la muerte y gritar gritar ¡no guerra! porque de lo contrario los políticos verán fácilmente lo sencillo que es instaurar el odio enraizado en cualquier población.
Es algo insólito la guerra es la nueva pandemia sólo que no la vemos, es el nuevo o bueno, el tan antiguo virus que mata y muere.
Mata porque es evidente y muere en sí misma porque este odio no sirve para nada más que para una división absurda de seres humanos parecidos o cuando menos humanos, o eso espero.
El silencio instaurado asusta de no escucharse no se escuchan ni los bombazos que haberlos haylos y matan a puñados.
el silencio es lo último que nos faltaba para invisibilizar la guerra. No a la guerra no al silencio inexpugnable de corazones que parecen partidos por la mitad.
silencio, silencio que duele
en medio de guerras silentes
de guerras que se llevan vidas
de guerras de odio que todo vacían
hasta ya las ganas de gritar
no a las guerras
porque es más cómodo sentarse
a ver unn partido de fútbol
o cambiar de canal
cuando la guerra es caníbal
casi
cuando ni las instituciones las paran
son meros árbitros
de una libertad
que nos estalla en esta cara de desigualdad
y perplejidad
silencio
sigamos trabajando , a lo nuestro
pero lo nuestro es llegar a la plenitud de la humanidad
y con ello parar guerras u odios que matan
este silencio aterra y lejos de sinceridad
es el engaño de la libertad
esa que tanto costó construir
se la pasan por el arco
de todo destruir
qué pena de mundo dejamos
y habitamos
dónde hay ciudadanos de primera y segunda
donde la vida, en fin, la vida
no es una bursártil acción
sino un ente en sí mismo
que pierde valor
más rápido que una bitcoin
no me déis riquezas
sino la enttereza
de amar a mi prójimo
con casi realeza

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