Cuando uan se cuece en verano
bajo un sol ardiente de extraño
cuando el frío se cuela
por las aristas de la vela
cuando todo cambia
y destrozamos el planeta
no sólo vale una reunión en un rico país
sino más bien la conciencia
de que esto es lo que hay
Tierra
y nada hay más allá
ni más acá
porque la industrialización y el venir a la ciudad
nos ha llenado de materialismo y vacuidad
quizá debamos volver un poco al campo
a la naturaleza bella y entera
no ya para cuidarla o cuidarnos
sino para relajarnos
qué bello es oir cantar un pajarillo
y verle volar en la lontananza
o una brizna de hierba
que espera ser pisada
y esperanzada crece en su verdor
para demostrarnos que no hay nada perdido
qué importa un grado más un grado menos
lo que en verdad importa
es que en ese grado nos jugamos todo
y que lo importante es estar en agrado
en la bella naturaleza quieta

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