Un vacío se ha instalado en esta otoñal temporada
lo daba todo por ganado y he perdido la apuesta dorada
creí que la gente iba a estar ahí
pero todos vamos a lo nuestro
egoístamente me incluyo
en ese ser que diluyo
en esques y excusas donde fluyo
o me estanco
y duele el vacío manco
de gente que ves en el banco
sentada sin otro propósito
que verte pasar de incógnito
y soy la primera en no verles
y en ni verme
y soy la última en quererme
y me canso de odiarme
pues entre el querer y el odio
hay matices de medio
pero yo solo veo blanco o negro
así soy
y me da rabia mi ceguera grisácea
en la que todo se me estampa
contra el cristal de mis gafas
que son ya culos de vaso de ráfagas
de viento evitadas
por tantas lágrimas derramadas
que se diluye en cada cristal
y se convierten en férreo recital

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