Y aquí me embarco en otro barco, que cruza ríos de sentimientos
un río del que jamás me río
soy más seria y grave que una falta de estío
en este invernal ruido
me pierdo en manguitos de plomo
que me acercan del río al fondo
y yo intento levantar el vuelo
¡qué ilusa!
si ni siquiera voy a prisa
como arrastrando una piedra
por una eterna pendiente
me echo una siesta
y me quedo otra vez silente
como una estatua de blanco mármol
nada resiliente
sino más bien
estridente
el ruido de la vida
me parece que hace ahogar este plomo pesado y pasado
al que ato mis brazos ya atorados
pero aquí en el río sigo
como si fuera un perdido higo
que va por el río sin destino
mas con el plomo que ahoga,
siento que la ingravidez del río me desborda
y sea lo que sea
sé que las ahogadillas de la vida
harán que flote fuerte y decidida
ya no tengo nada que perder
y menos que ganar
pero quiero seguir la corriente del sinuoso río
no por seguir la corriente sino que a veces
en una piedra me estanco y sonrío
mi momento de descanso y brío
en el que me lo pienso y repienso
y vuelvo al río de risa inverso
de verso tieso
y sentimiento denso
que me ahoga en este río
que a veces una sola gota
me parece un año de rota
soledad robada a los días de tonta
que es como me siento
arrastrando mis plomizos brazos
mis pesadas piernas
y mi gorda barriga
por la vida de cigarra
más que de hormiga
y siento que todo pesa
hasta que deseo llegar al fondo del río
y la apnea del sueño eterno
vuelve a despertarme
para dar otra brazada
de ahogada

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