Cuán reveladoras son las hojas otoñales , con su anaranjado color nacarado
el viernto las arrastra sin a penas paciencia
en un golpe de ciencia y sin mucha decencia
alguna vez he visto esos remolinos que se juntan
de hojas que van a revolotear en un ardor de explosión
y entonces me encanta imaginar que hay alguien con dedicación
un ángel, un hada o una presencia que las arrastra y hace revolotear
en un arrebtao de furia o quizá de soltura
y qué me decís de las hojas primaverales, nada otoñales
en su verdor creciente de semillas que fueron y son hojas crecientes
qué bonita es la naturaleza
con su adecuada belleza
en primavera, todo está por nacer, en verano es un recién nacido
en otoño llega a la repentina juventud y en otoño madura y muere
para resucitar en cuanto puede, en otro ciclo de duende
Mas estamos destruyendo las estaciones , si es que no las hemos destruido ya
ahora hay más fenómenos imparables y explosivamente todo se desmaya
en un ir y venir que ya no es tal
Y los veranos son tórridos, los invienros helados
y no parece ni haber término medio
sabiendo que en el término medio está la virtud
nos hemos olvidado de la mitad sólo vemos medio lleno o medio vacuidad
pero en verdad hay un término medio
eutímico, perfecto, equilibrado y con remedio
Me place ver esos revolcones de hojas
aunque odio el viento
no puedo comprender que la fuerza natural
me empuje desde su fuerza ancestral
es casi luchar contra la naturaleza en su mural
Ese mural pintado de un amarilo verduzco en primavera,
un verde reluciente en verano
un marrón ocre en otoño
y un helado blanco en invierno
Qué sería de nosotros sin las estaciones
esas en la sque a veces paramos los pensamientos ajados
y renacemos o morimos igual que ellos, alejados.

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