Viento de invierno

De oscuras soledades va mi corazón cargado

y de vanidades vacuas mi mente agitada

no ve sino salvamento en un lamento

ni siquiera me aferro ya al lamento

que podría valer en cualquier otro momento

sólo quiero escuchar el arrullo de un río lento

o la risa de mi abuela en el sillón pasado y muerto

todo ha muerto

ha muerto en mí el sueño de mi despertar

y se ha llevado con él la pesadilla de lo que esperar

deseaba o he ahí el problema

esperaba quieta y llena de sueños

cumplir la realidad onírica

de un vaivén lleno de sentimientos

pero sin verdad única

me he mentido

y lo he hecho de tal forma

que he sentido un derrumbe, un alud precipitándose

en mi otrora sueño inútil de a nada dedicándose

he soñado y lo he hecho tan realmente

que me lo he creído

he ahí el problema sentido

y mis sueños no eran precisamente de valles o cascadas

sino más bien de una lucha que debía emprender cual Quijote en cabalgadas

y me he caído del caballo, le puse silla, lavé sus crines, empuñé mi lanza

y ahora todos alrededor de mi desgracia danzan

música y cánticos de te lo avisé y previne

nadie me ha entendido en este despertar sublime

sólo sé yo lo que se sufre

cuando se ve un vergel paradisíaco en medio de un seco desierto

un oasis de paz inunda repentinamente el sueño

pero es un sueño

depierta del dulce sueño me veo

y la estampa pedregosa de la realidad rabiosa

me espera

y desespera

no hago sino darme contra afiladas piedras

cual cuchilllos se clavan sus puntas en mi corazón de hiedras

esas que se amarran a lo que fue y quieren sumirme en mi sueño

pero desperté agitada y olvidada de mi objetivo vital sin dueño

he soñado, y vuelto a soñar

me he engañado y vuelto a engañar

y todo se ha engalanado para ver mi legañoso y duro despertar

se han vestido los hipócritas de sonrisas y los mentirosos de verdad

ya no me queda si quiera la interior paz

lloro, berreo, harta de bondad

imaginé una vez un talento

que alguien me lo entregaba en una fiesta que aún recuerdo

poco queda de esos festejos y mucho menos del talento

lo escondí qué escondí lo arrrullé en mi sueño y desperté sin él

aún no sé si me fue arrebatado o sencillamente lo siento despojado

y este despojo que soy

este lamento que siento

no es sino mi despertar en viento

un viento que quizá se llevó mi talento

ya nada imoprta

ni el talento ni mi sueño

tan sólo ese viento que de mí se hace dueño

y duele en su escarmiento

y pena en callejones de estrecheces

a las que abocada me veo

¡qué habrá sido de mi talento!

desprovista de talento

y sin aferrarme al lamento sempiterno

que erosiona lento

esta inocente bondad estúpida

me siento como un pez sin mar

o un pájaro sin aire

ni viento

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