Mi ombligo

Vivo centrada en mi, preocupada por mi persona y sólo sé que el día que mire más allá de mi ombligo , todo cambirá y no necesitaré más abrigo mental que el refugio personal de una esquinita de paz. He saltado o, mejor me he salpicado en muchos charcos, pero sigo sin aprender la lección, la lección de que en esta vida adulta los charcos no son una diversión , sino que aburren. Aunque a la niña que llevo dentro le encanta saltar charcos y embarrarse en una lluvia de gotas que caen como caen ls hojas en el otoño que se aproxima, de forma suve, sutil y casi sugerente, que dice que la vida son dos días y ya he vivido uno.

Aún así tengo que salir de este egoísmo curativo o más bien enfermizamente contaminante yo creo que cura pero me emponzoña y amarga y ya quiero pensar en otro y la soledad me embarga.

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