Hablan de la flosofía del conformismo que en japonés se lama urak no se qué, una palabra que, la verdad, no se me ha quedado.
Aquí siempre se ha llamado conformarse pero sin dejarse, saber aceptar esa quietud que somos, o quizá seamos un movimiento eterno.
Personalmente he luchado por llegar a una quietud que como rio que discurre en calma, aunque a veces caen sus aguas en cascadas de una inquietud sobrenatural, que debo combatir a base de paciencia.
Qué callada quietud
Sin embargo el mundo no se me antoja esa callada quietud, ni mucho menos, es un alboroto en el que los que más ruido producen deberían callar. Y quienes más ruido producen son por ejemplo, quienes trafican con personas esos que se esconden tras una patera, esos que se enriquecen con el vil metal por endeudar familias a las que les venden un engaño: el mundo o sueño europeo.
Antes existía el sueño de los Estados Unidos, el sueño Americano que no significa sino que quien tiene éxito es porque se lo ha trabajado, proceda de dónde proceda.
Pero esto no deja de ser sino un tema de película, en realidad, te pisotean. Pisotean los méritos de uno por envidia, recelo o sencillamente porque se les antoja. ¿A quién? me preguntarán a quién se le antoja, pues a la manipulación mundial de que triunfe quien el poder sobre todo el poder económico desea que triunfe.
los pobres no venden, pero consumen, en el mejor de los casos,de los ricos en dinero ni hablamos pues el dinero se les ha subido a la cabeza y no merece la pena gastar más tiempo en ellos.
Sé que les envidiamos pero ¿qué pobreza interna les carcome cuando , algunos desean hasta conquistar el universo infinito que nos rodea?
Los ricos se aburren y hacen paparruchadas, pero los pobres , quienes carecen de lo básico sonríen pues saben que la vida no es tener sino serse.
Ayer hice la compra de alimentos con mi madre y sé que la vuelta al cole para muchas familias será insostenible, o cuando menos, como me pareció a mi, sorprendente.
Lejos de los precios, o la inflación o hablar de temas que a penas conozco, me gustaría desmentir el sueño europeo.
Si estás leyendo esto y tu país está en guerra o hambruna me parece egoísta por mi parte decirte oye ¡no cambies! cada uno al final hace lo que quiere o puede, pero eso de vender un viaje en billetes impresos en sangre, la sangre de quienes pierden su vida en una patera es repugnante.
Desde Europa se han urdido planes para desmantelar el resto del mundo o subyugar a los países «menos desarrollados» a someterse a guerras y a enfrentamientos que ahoran nos tocan de cerca en Ucrania.
La guerra, como el viaje en patera, no sirve para nada, si acaso nos convierte en mercancías de un poder ya no sé si es económico o imbécil o demasiado sutil e inteligente como para subestimar al ser humano.
En verdad si declarasen una guerra donde vivo , sería la primera en agararme a una patera, pero no sé si en el fondo merece la pena.
Hoy el mundo sucumbe ante la abundancia de unos pocos y el aspirar de otros, que supongo entra aquí la filososfía del conformarse. Está bien conformarse pero si hay guerra en tu tierra o pobreza la lucha no sólo externa sino interna es infranqueable.
Creo que me estoy perdiendo un poco en mi versar, lo que quiero decir es que está bien conformarse pero nadie se conforma con la muerte o el vacío. Eso es superior a la fuerza humana porque es su contrario, su opuesto y, por tanto luchamos ante las fuerzas mortales de la nada, algo que pienso es de lógica universal.
en fin sólo querís subrayar que Europa no es la feliz unión de países en las que el talento prospera, el verdadero talento hace daño y todos hasta tu vecino más querido querrán negarlo, no es no fiarse de nadie, sino andarse con cautela que a pisotadas algnos desean alcanzar el mismísimo cielo, sin darse cuenta que cada pisotada les aleja insondablemente del cielo mismo.
es graciosos o no, pero la filosofía de muchos santos o santas cristianas la pobreza, la humillación y la no aspiración a tener sino a serse me ha enseñado que en este vil mundo triunfa el éxito que interesa no el que es en verdad.
Mezclo triunfo con luchar por una vida digna, pero en verdad quien marca esa vida digna es quien de forma materialista triunfa, no sé si me explico.
A mi lo que me inquieta es que el mundo sea de unos pocos, que no hayamos logrado el derecho a serse en plenitud en un mundo lleno de guerras o hambrunas y ahora desastres naturales.
En fin, comerciantes de sueños, nos veremos en el infierno.

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