De vuelta de todo con cuarenta y tres años
que me han enseñado nada
o quizá haya aprendido la lección más valiosa
que entre rosa y espina
prefiero la hincada espina
que duele pero no huele
ni desprende aroma ni perfume
pero es sincera y derrama sangre
una sangre que tragué
a base de dragones y hadas volantes
pero al menos creo en algo
tú sé que has perdido hasta la fe en ti mismo
pues hasta quien pudo espinar en espino
eligió perfumar la herida
y eso duele el doble
pues es alcohol en vena
por tanto, amigo
desafinaste
parezco Shakira cantando a Piqué
sin embargo no me equivoqué
haría, sentiría y creería lo mismo
pues las espinas tinenen una virtud
una sincera acritud
que duele sí
pero en su sinceridad
me quedo en soledad
tú vete con tus camas desechas
de perfumes y hastiadas de sudores
que yo me quedo con mi sangre derramada
por la espada de tu guitarra

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