Privilegiada

Sí, no se me va de la cabeza, a pesar de mis enfados, de mis denuedos, de mis estados emocionales soy una privilegiada. Porque sé qué es AMOR. No el burdo amor sexual sino más bien el espiritual, ese amor que se presenta cuando menos lo esperas, cuando te hundes en el más profundo del abismo y una voz grita ¡¿dónde vas? ¡sal de ahí!!.

Cuando en medio de una desesperación, cualquiera que sea sientes que la paciencia, la esperanza no abandona, que las ganas , la ilusión y no ya el tirar pa alante, que estoy harta de falsos optimismos y tiaradas pa alante que deprimen más que animan. Porque no es que nos estemos extinguiendo, nos estamos extenuando, la filosofía de personas vitamina o saca tu mejor versión es aberrante, lo mismo que sacar lo mejor de uno mismo siempre y constantemente.

Somos humanos y sabemos de nuestras caídas más que de nuestros éxitos. Porque una persona no puede ser «vitamina» no, nadie es un alimento o una medicina, somos como somos llenos de podredumbre y de polvo a la vez que de amor, un amor que es entrega, que es todo lo que pedimos ser sin serlo.

Porque a mí el amor me enfermó pero de la misma forma me ha sanado. Pero esta vez no era un amor platónicamente planteado, sino un amor a largo plazo, una voz constante y poderosa, una presencia que siento en mis adentros y es siendo.

No podemos extenuarnos hasta el punto de buscar nuestra mejor versión, eso es una utopía idílica y tonta y hace que busquemos obsesivamente un perfeccionismo vacuo. Porque en el error quizá esté lo bonito, en el defecto, en esa nariz angulosa y fea o en esas mejillas demasiado redondas. Quizá en nuestros errores o en la forma en que los aceptamos esté el secreto de un mal llamado éxito.

No creo en el éxito, mis fracasos me han enseñado que rodearte de personas vitamina te hará estar hiper musculado y eso es feo y artificial, la flacidez es ley de gravedad y es natural y por ello bella.

No quiero rodearme de personas vitamina ni siquiera serlo yo misma, me gustaría sencillamente amar cómo me han amado, a borbotones, a montones, a puñados, por eso sí soy una privilegiada.

Deja un comentario