Últimamente veo pobres, pero no como los de antes, son figuras fantasmagóricas que se pasean llenas de todo, incluso bien vestidas, y móvil en mano buscan en un vacío existencial que les llena de literalmente mierda, bueno en verdad nos llena, no me excluyo.
Buscamos cada vez en compartimentos estanco, a lo inteligencia artificial, o lo que jamás se encontrará ni en una buena amistad.
Porque todo ha cambiado, dos amigos ya no son lo de antes, esos que se prometían complicidad, son dos borrachos escondidos por la oscuridad ni siquiera sujetándose el uno al otro sino, insultándose.
En estos tiempos hemos perdido todo, valores, me refiero.
Ya no hay amantes que se juran amor eterno, ni niños que juegan a la comba o la pelota. Sí al Fortnite y es que lo veo hasta ¡en la iglesia!
los padres dan los móviles a sus hijos para «entretenerles» o mejor dicho, para abstenerse de jugar con ellos. Pocas veces veo padres jugando con sus hijos, o verdaderos amigos o amantes.
estamos atiborrados de todo y nos sentimos vacíos, ¡claro! las preguntas existenciales son eternas y el malestar que generan no lo arreglamos al Fortnite y mucho menos en el Tinder.
Una relación nueva no acabará con tu soledad, porque estamos solos, sí, es triste, pero realidad o quizá sea hasta bonito si me apuran. Porque uno se mastica sus amarguras y no vale adornarlas con nada.
Lloremos, por qué no, un buen llanto alivia como si contásemos nuestras penas a nuestra vieja madre.
Aceptemos que ni el mundo es más inteligente, mucho menos las personas y que no hemos descubierto nada, de nada, sólo la forma de ahogarnos y aguarnos la existencia con aparatitos que aíslan más si cabe.
Tampoco soy de las que ve el fin del mundo inminente, pero hoy he visto un barco de inmigrantes con niños naufragar ante la impasible mirada no sólo del helicóptero que debía ayudar, sino que todos hemos sido televisivamente testigos.
Pero eso no era un barco de inmigrantes, sino la ballena de la sinceridad que nos engulle como a pobres pececillos llenos de ojos pero sin manos.
Para qué tanta Unión Europea tanta OTAN tanto tratado de aquí y acullá si nos interesan más los dientes de los principitos que la vida ajena.
si todo está lleno de burócratas apoltronados , qué buceen, coño.
Que buceen un poco en su interior o en el Mediterráneo para ayudar a esa gente en verdad. Que se mojen. Que nos mojemos hasta las trancas para impedir que esto jamás suceda.
Así que ya ven, somos los nuevos pobres informados, o uniformados porque esa información nos mantiene uniformes y a raya, si no a lanzar pandemias por ahí.
y que los pobres informados, nosotros, paguemos.
Hoy mi corazón está varado, varado en ese mar, donde los inmigrantes han varado. Ya no creo en Europa, ni en Estados Unidos ni en China ni Ucrania ni Rusia ni chorradas, sólo sé que en este mundo loco lo más coherente sería entenderlo pero, lo siento, estoy llena de información y cada vez empiezo a desentender más; que no a desentenderme. una cosa es no saber y otra querer no saber, que son muy distintas, somos los ignorantes voluntarios que decía Jesús Quintero, pero ahora ni siquiera nos queda la excusa de iletrados, pues una imagen vale más que mil palabras, hoy me he varado.

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