Ucrania vence

en esta indiferencia establecida, a penas he escrito sobre Ucrania ni sobre la guerra entre Rusia y Ucrania. No es que no me importe sino que me enerva. Los débiles siempre seremos fagocitados por los más fuertes o los que mejor se adapten. Me horripiló siempre esa idea, la naturaleza es bella pero drástica y dramática y el ser humano cruel. No podemos esperar sentados evitando viendo imágenes cruentas en el cada vez más crudo televisor. Pero ¿qué hacemos?¿hasta dónde hemos llegado? me pregunto medio febril y me siento nada entre un todo que abusa de todo. Los débiles conquistamos la eternidad, eso se ve en , por ejemplo, cada iglesia a la que voy. Ahí no se estila la juventud, ni lo que está de moda. Las iglesias suelen estar llenas de enfermos y viejos, entre los que me cuento sin dudar. Mi vejez nació el mismo día que corté mis alas y mi enfermedad el día que me di cuenta de ello, aún así albergo una esperanza. esa que siente que mi juventud y mi sanación están en la eterna eternidad, donde proyecto mis ansias o sencillamente me dejo caer en ensoñaciones no menos febriles.

Ucrania ha ganado la guerra, desde el segundo uno, sus habitantes la ganaron, no me importa qué cláusula se firme o no se firme , a quién condenen o no pero desde luego desde que Ucrania y su gente resistió ante un payaso y un déspota, ha ganado la guerra. En su intento por seguir con la normalidad y desde esta normalidad en que precisamente ignoramos la guerra, los ucranianos , Ucrania venció desde el primer día, desde la primera noche infinita.

Me sorprendió ver en el televisor precisamente tres mujeres ucranianas, con puestos de trabajo destacados, o científicas o sencillamente, mujeres inteligentes, ayudando a todos quienes podían. En esa resistencia de amor inteligente, en el que la inteligencia no es algo escondido a la gente, sino una inteligencia que parte desde internet al móvil y se proyecta hacia quienes los necesitan, en ese acto, para mí , Ucrania ha vencido con creces toda guerra impuesta.

Olvidamos los fallecidos en las cunetas de la memoria, pero esa pena no llorada de madres, esposas u hombres que no deben llorar, nos estallará en la hipocresía misma de una Europa que se cree unida y libre, sin ser más que un constructo y que cuando logre imponer o bueno, llegar a la paz, mostrará que no Europa vece sino que Ucrania, Ucrania y los ucranianos vencieron siempre.

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