La manzana es una señora manzana , lejos quedan ya las risas con sus compañeras en el árbol de la inocencia, ese árbol ha crecido de tal forma que es ahora , la ramita que sujeta la manzana una especie de grillete que aprieta. La manzana está ya gordita y redondita, y pesa, le pesa el aire y le llama la fuerza de la gravedad. Es verdad que aún guarda su ínfima semilla de esencia, de infantilidad y madurez, de lo blanco y lo negro, pero ya se antoja tarde para ese árbol retener la manzana o la misma manzana se siente verde de vergüenza. Hoy sopla el viento, un viento del oeste frío y cortante, hasta el punto que en un agitar del viento, la manzana cae por su propio peso, al duro suelo, ese que veía tan lejos la manzana, tan remotamente lejos. Hasta el punto que se le antojaba risa caerse.
Hoy ha caído del árbol al suelo la manzana , en ese mismo instante en que bailaba con el viento. Ni siquiera lo ha notado la manzana pero hoy, hoy ha caído.
Y esperemos que la recoja un agricultor y haga manzanilla con ella de lo contrario la picarán los pájaros del campo hasta dejarla podrida, roída de dolorosas picaduras, pero da igual ya eso la manzana ha caído.

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