Ay de mí que en pleno invierno tirito de frío , que en verano me quejo del calor sudoroso e insoportable, que prefiero estadíos pasajeros, como la primavera o el otoño que tiene mala rima, pero anima.
Ya pasó, ya pasó todo, sin embargo se me antoja que no soy ni luz del mundo, ni siquiera un brillo pasajero de canto de grillo, que ya me estoy grillando, tanto escribir y tanto decir nada escribiéndolo todo.
Nací poeta y sin bragueta y lo que me enrabieta es que me duele la espalda quieta, por ganar el pan con el sudor de mi frente y dejarme los dedos en el silencioso teclado de la orgullosa valentía de ser nadie o sentirme nadie.
Trabajo a destajo, y escribo con desparpajo, pero nada hace que me ame más , quizá el saber que Tú aquí estás. Chivándome en susurros lo que debo decir a gritos de orgulloso saber que conmigo estás. Y me basta.
Me basta sentirte y que me digas que sea luz cuando yo me siento una sombra que vaga por las sendas del viento febreril que me da en la nariz.
Me gusta tu presencia, te amo y de rebote creo que voy amándome un poco. De rebote, de remate o loca como que me equivoco. Qué nada ni nadie sería si no sintiera cómo susurras a mi oreja estas rimas de reja que están ateridas a la ventana de mi corazón y sólo tú sabes abrirlo de par en par y redactar como sea los versos de mi verdad.

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