El invierno se presenta en forma de un frío que anega hasta las ganas más efímeras por salir. Salir por ahí, salir del mismísimo invierno. Pero no es posible , hay cosas que debemos aceptar como imposibles, de lo contrario en una posibilidad infinita desbordaríamos. Así que mejor aceptar el invierno, y sus frialdades, como una acepta sus defectos más infames.
He estado con dolor de cabeza, estresada o, mejor, agobiada, agobiada por el trabajo que me han puesto horario. No hay mal que por bien no venga, así tengo disciplina. Los estudios los he dejado, elijo trabajar porque no voy a vivir del aire , y ya tengo una edad en la que estudiar ha pasado de largo o, bueno, siempre me quedarán los idiomas. El caso es que creo que también fumo mucho de ahí el dolor.
Hoy me he dado cuenta de algo, soy mi peor enemigo. En vez de aceptarme y animarme me desvanezco en mis culpas eternas. Sin embargo tengo o estoy rodeada de buena gente y eso me hace ver que soy algo más que mi propio enemigo. Lejos de reproches , me amaré hasta ma dernier souffle de vie, como dice Zaz, es decir creo que voy a comenzar a amarme más, lejos de ser egoísta, que es bien distinto. Voy hasta amar mis defectos, pues no me queda otra. O sí, me queda la opción de fagocitarme y no voy a permitirlo. Voy a intentar ser feliz…..

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