De un plumazo hemos quitado Belenes, apagado luces y restado entusiasmo, o eso parece, porque en verdad yo me quedo con el entusiasmo, la inocencia y la verdad de la Navidad. Me quedo sin duda con esa noche mágica de un niño que ha nacido, en mi alma, ni más ni menos, y lo albergo y lo acuno con cantos que a veces se tornan dolorosos sin embargo nada es doloroso con mi Jesusito, os puede hasta hacer gracia pero no es tan gracioso si lo analizáis con reparo. yo creo en Dios, no puedo evitarlo debe ser un fallo sistemático pero junto con Dios creo en el Amor, ese con mayúsculas, en la Amistad y en el Perdón o en la Sinceridad.
Lo demás son agregados o insulsos aditivos. En una sociedad vacía y vacua, en la que una pose vale más que mil palabras si vieraís mi vida interna que es como una locomotora o un ordenador que bulle en sentimientos fliparíais. Aún recuerdo alguien que dijo o no sé dónde escuché : tú sientes con los dedos, yo siento con cada poro de mi piel y siento que todo es un Nacimiento continúo. Nacen en nosotros sentimientos o pensamientos o sensaciones, de nosotros depende desecharlos o aceptarlos o ambos.
En mi no desaparece la Navidad ni por asomo, porque soy un nacimiento , soy Navidad. y no es que sea un árbol lleno de adornos y bolas de lucecitas, no , soy esa luz que significa esperanza, porque siento en mí ese Dios nacido.
Ahora depende de nosotros enterrar el entusiasmo, para volver a una realidad que aburre o divertirnos en un vaivén de sentimientos sentidos.
Prefiero lo último así que sí, para mí no ha muerto la Navidad hasta el año que viene, y nazco y renazco, con la inocencia de ese niño que espera la llegada de los Reyes Magos.

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