¿A dónde vamos con estos cortes de todo, con estas guerras a todo?
No me importa el frío, me recuerda cada víctima de una guerra injusta
parecemos tontos o lo somos, teniendo el poder de ser felices
nos amargamos en la más amarga de las penas: sentir nada
y sé que nos preparan para lo peor, pero lo peor pasó
cuando vi ese cuerpo de un niño migrante muerto, yerto en al arena
supe que el mundo había fracasado como oportunidad y mundo
y quedan dos alternativas: seguir la corriente o plantarse como un muro
que no somos nadie, pero juntos podemos aspirar a ser alguien, algo bueno
pero cuán lejos estamos de este calor de humanidad
cuando el frío que congela la estabilidad
se mete por los poros de la irracionalidad
¡Despertad! ¡Ánimas!
Despertad y mostrar al mundo cómo derretís con fuego ardiente
la cobarde fuente de no sentir nada ni tener nada en mente
sino hacer y ser daño
No me gusta este mundo posterior al coronavirus
no hemos aprendido a valorar la vida
hemos aprendido a prescindir de la risa infantil
de niños que se preocupan por el futuro incierto
en mis tiempos no existía el futuro sólo un jugador presente
y quien aún no esté demente que de un paso al frente
o mejor que calle para siempre,
pues la salubridad y el equilibrio mental
nos lo han arrebatado a golpe de irracional
odio, violencia o inadvertida ignorancia
de un mundo que muere a la gracia

Deja un comentario