Individualidad

No sé si los móviles tienen algo qué ver, pero cada vez somos más egoístas. Y me incluyo. Un terremoto en Java, una guerra en Ucrania, despidos masivos en Twitter, da igual de qué vaya la batalla, el caso es que se libran a diario y con nocturnidad y alevosía. No quiero pensar que el mal está en la voz alterada de los malos de la película, el mal es esta indiferencia que nos hace seguir hacia delante. ¡Pero qué delante! si nos estamos cargando el futuro a machetazos de indiferencia, de injusticia y de desigualdad. Hoy un estupor ha arrebatado mi alma en pena. El grito de una mujer desangrándose. Esto es un punto de inflexión en mi vida. Jamás había oído algo semejante. Jamás. Y me ha recorrido un temblor de años luz por este cuerpo agitado, cansado de días de rencor y falta de amor.

así no vamos a ninguna parte, con esta individualidad en ristre, ni siquiera nos manifestamos ya por casusas justas, vamos a partidos de fútbol en masa o a conciertos, pero no a manifestarnos, no, pues si todos protestáramos a la vez, contra la guerra en Ucrania o el abuso de un poder estúpido, algo podría cambiar. Pero ya es tarde.

Ya tenemos el dulce en la mano, y vamos como locos dando alaridos en la distancia de un móvil estúpido. Sin contar con que la pandemia nos ha dejado más muertos que vivos, más insensibles que un egoísmo recalcitrante que cae por su propio peso. Sigamos adelante, hasta que el delante se pongo por frente, por muro y no podamos sino apiñarnos bloqueados en un futuro incierto.

Ojalá jamás suceda…

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